Al acabar de leer la carta R. se fue a su habitación para pensar un momento en la situación del momento, allí guardada en un cajón tenia una pistola, una pistola que no había llegado a sacar nunca de ese cajón, que nunca se había atrevido a usar. Una vez la tenia en la mano pensó en toda su vida y intentó recordar la fugaz relación que tuvo con esta chica, pero nunca se acordó de ella, poco a poco la situación iba consumiendo al novelista ya que no soportaba que toda la vida de una chica estuvo centrada en él, estaba confuso pero al mismo tiempo enfadado, ya que Lisa nunca se atrevió a decirle que tenían un hijo en común, el cual él habría cuidado y hubiera dado hogar.
Cuando dejó de pensar, empezó a notar sus manos temblando, mientras sostenía la pistola. Mientras tanto desde el salón su mayordomo estaba preparándole la comida, cuando de repente oyó un disparo, asustado fue corriendo a la habitación de R. pero este ya se estaba muriendo, junto a él había un enorme charco de sangre, R. estaba con las manos abiertas y en la derecha la pistola, el mayordomo se acercó a él, y sin poder contener su emoción llorando le preguntó porque lo había hecho este
y con esto sus ultimas palabras fueron: “Si he de morir, que sea de
amor, de amor por ti” Justo en ese momento se había dado cuenta con
tan solo una carta que estaba enamorado de Lisa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario